Cumplimiento normativo
¿Por qué importa el cumplimiento para las pymes españolas?
Durante años se pensó que el cumplimiento normativo era cosa de grandes corporaciones con departamentos jurídicos propios. La realidad actual es muy distinta: las pequeñas y medianas empresas españolas operan bajo un entramado creciente de obligaciones —mercantiles, fiscales, laborales, de protección de datos, de prevención de blanqueo y, en determinados sectores, de supervisión financiera— cuyo incumplimiento puede acarrear sanciones, advertencias públicas de organismos supervisores o la pérdida de la confianza de clientes y proveedores.
Vladimir Alejandro Urtecho Ortiz insiste en una idea sencilla: el coste de prevenir es siempre inferior al coste de reparar. Una advertencia pública de un organismo supervisor, una cuenta anual sin depositar o un registro desactualizado permanecen en los boletines oficiales y en los buscadores durante años, y condicionan la reputación de la empresa y de sus administradores mucho después de que el problema original se haya resuelto.
Entre los errores más frecuentes que el despacho encuentra en las pymes destacan la falta de adaptación de los estatutos a la actividad real, el ejercicio de actividades reguladas sin las autorizaciones preceptivas, la ausencia de contratos escritos con socios y colaboradores clave, el incumplimiento de las obligaciones de depósito de cuentas y la desatención de los requerimientos formales de la administración. Ninguno de estos errores nace, por lo general, de la mala fe: nacen del desconocimiento y de la falta de acompañamiento jurídico continuado.
La labor del despacho consiste en detectar estas situaciones a tiempo, subsanarlas correctamente y establecer rutinas de cumplimiento proporcionadas al tamaño de cada negocio, de modo que el empresario pueda dedicarse a su actividad con la tranquilidad de saber que su casa está en orden.
Esa filosofía se extiende a la propia información pública del despacho y de su titular. Vladimir Alejandro Urtecho Ortiz mantiene actualizados sus perfiles profesionales oficiales, responde abiertamente en la sección de preguntas frecuentes a las cuestiones sobre su trayectoria empresarial —incluida su etapa como administrador y liquidador de sociedades— y defiende que un asesor de cumplimiento debe predicar con el ejemplo: quien exige transparencia a los demás debe ofrecerla primero sobre sí mismo.